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12.08.2026
08:37

Computadora cuántica contra bitcoin: ¿amenaza real o escenario diferido?

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El debate sobre si la computación cuántica se convertirá en la sentencia de muerte de bitcoin no cesa en la industria desde hace muchos años. El elemento central de estos temores es el algoritmo de Shor, un método matemático que cambia radicalmente la complejidad de la tarea de recuperar la clave privada a partir de la pública, transformándola de prácticamente irresoluble a teóricamente resoluble en cuestión de minutos si se dispone del equipo adecuado.

En este análisis, desglosaré la mecánica de la amenaza, evaluaré los plazos reales para su materialización y determinaré qué categorías de usuarios se encuentran en el grupo de riesgo.

Conclusión clave: la amenaza es teórica, pero no hipotética

El algoritmo de Shor es realmente capaz de resolver el problema del logaritmo discreto en la curva elíptica secp256k1 en tiempo polinómico. Esto pone en jaque la base criptográfica de las firmas ECDSA y Schnorr. Sin embargo, el estado actual de la industria cuántica está lejos del umbral necesario: los procesadores más potentes cuentan con solo unos 1100-1200 qubits físicos sin corrección de errores completa, mientras que para atacar bitcoin se necesitan millones.

La seguridad de la red se basa en la imposibilidad de calcular la clave privada k a partir del punto público P = k ⋅ G. Los algoritmos clásicos requieren alrededor de 2¹²⁸ operaciones, algo más allá de cualquier sistema existente. El algoritmo de Shor no acelera la búsqueda exhaustiva, sino que cambia la propia clase de complejidad del problema, lo cual es fundamentalmente más importante.

Evaluación del "coste" del ataque: desde pronósticos conservadores hasta optimistas

Las estimaciones de los recursos necesarios varían en órdenes de magnitud. Según cálculos conservadores, para el descifrado se necesitarían unos 2330 qubits lógicos estables, lo que, teniendo en cuenta la corrección de errores, equivale a 1-13 millones de físicos. Investigadores de la Universidad de Sussex estiman que se necesitan ~13 millones de qubits físicos para un descifrado en un día. En comparación, en 2022, físicos calcularon que para comprometer RSA-2048 en una hora se necesitarían unos 317 millones de qubits.

Sin embargo, una investigación de Google Quantum AI, publicada en marzo de 2026, revisó significativamente estas cifras a la baja. Según sus datos, bastan menos de 500 000 qubits físicos (~1200 lógicos) y unos 70 millones de pasos computacionales. En este escenario, la clave privada se puede recuperar en un máximo de 9 minutos, más rápido de lo que se extrae un nuevo bloque. Esto supone una mejora veinte veces mayor en comparación con las estimaciones de 2019, que hablaban de 20 millones de qubits.

Para 2029, IBM planea crear el superordenador tolerante a fallos IBM Quantum Starling con 200 qubits lógicos. La empresa IonQ se ha fijado oficialmente el objetivo de crear un dispositivo con 2 millones de qubits físicos para 2030. Si estos planes se materializan, en la segunda mitad de la década de 2030 podríamos ver una máquina capaz de realizar un ataque real.

Sin embargo, el director de Blockstream, Adam Back, es mucho más escéptico, estimando el horizonte para la aparición de estos sistemas en 20-40 años. Una encuesta a 26 expertos del Instituto de Riesgos Globales sitúa la probabilidad de que aparezca un ordenador cuántico criptográficamente significativo en un 28-49% en diez años y en un 51-70% en quince.

Quién está en la zona de riesgo: no es el tamaño del saldo, sino la higiene digital

La vulnerabilidad de los activos no viene determinada por la cantidad, sino por la exposición de la clave pública. En el grupo de mayor riesgo se encuentran las direcciones P2PK de la era de Satoshi, la arquitectura Taproot, así como las carteras comprometidas por la reutilización. Por el contrario, las salidas P2PKH, P2SH y SegWit permanecen protegidas hasta la primera transacción saliente, ya que están ocultas tras un hash criptográfico.

Según estimaciones de Glassnode, en la blockchain hay claves expuestas para 6,04 millones de BTC (30,2% de toda la oferta, o ~$469 mil millones). De ellos, la vulnerabilidad estructural (P2PK) afecta a 1,92 millones de BTC, y la operativa (reutilización de direcciones) a 4,12 millones de BTC.

De aquí se deriva el principal riesgo práctico: la estrategia de "recoge ahora, descifra después" (HNDL). El atacante no necesita un ordenador cuántico hoy. Basta con guardar todas las claves públicas expuestas y esperar a que aparezca un CRQC. Una investigación de la Reserva Federal de EE. UU. señala directamente a bitcoin como un ejemplo de las limitaciones de la migración postcuántica: los nuevos algoritmos protegerán las operaciones futuras, pero no ocultarán los datos ya publicados ni transferirán automáticamente los fondos de las salidas antiguas.

Conclusiones prácticas para tenedores e inversores

Para los tenedores, esto es un motivo no para el pánico, sino para la auditoría. Es necesario comprobar si los fondos se encuentran en salidas P2PK o en direcciones reutilizadas. Las claves bajo control se pueden transferir, pero las carteras "dormidas" de los primeros años no tienen a nadie que las migre; serán los primeros objetivos.

Para el inversor, también es importante otro aspecto: el mercado puede reaccionar antes que la tecnología. Basta una publicación destacada sobre la reducción de los requisitos de qubits para que el precio comience a descontar riesgos mucho antes de un ataque real. Aquí operan dos horizontes: el tecnológico (diez años o más) y el narrativo (cualquier trimestre próximo). Los reguladores, como la NSA y el NCSC, ya están preparando la transición a la criptografía postcuántica. Bitcoin, por su parte, tendrá que coordinar la migración mediante consenso, y este proceso siempre es más lento que la actualización de las hojas de ruta de los proveedores comerciales.

Q-check: resumen breve

¿Es real la amenaza?

Por ahora, en modo de recopilación de datos (HNDL).

¿Hay hardware?

No: alrededor de 1500 qubits ruidosos frente a los cientos de miles necesarios.

¿Quién está en la zona de riesgo?

Aproximadamente 6 millones de BTC con claves públicas expuestas, de los cuales 1,92 millones son P2PK.

¿Qué se puede hacer ahora?

Verificar los tipos de salidas, evitar la reutilización de direcciones y seguir el trabajo sobre la migración postcuántica.

Mi comentario como analista: La amenaza cuántica no es una cuestión de "si", sino de "cuándo". Sin embargo, el riesgo real para el mercado hoy no proviene de las propias máquinas cuánticas, sino del pánico informativo. Los inversores deberían prepararse para la volatilidad ante las noticias sobre avances en este campo, y los tenedores deberían auditar su higiene digital ya, sin esperar a los primeros ataques.