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12.08.2026
09:35

La amenaza cuántica al bitcóin: ¿qué tan real es el escenario del «asesino» de la primera criptomoneda?

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La cuestión de si la computación cuántica será fatal para bitcoin hace tiempo que trascendió el ámbito de los debates teóricos. En el centro de la discusión se encuentra el algoritmo de Shor, capaz de alterar radicalmente la complejidad de la tarea de recuperar una clave privada a partir de una pública. No se trata de acelerar la fuerza bruta, sino de un cambio en la clase de complejidad: lo que se consideraba imposible se vuelve resoluble en minutos, siempre que se disponga del hardware adecuado.

En este análisis, examino cuán real es la amenaza, qué direcciones exactamente están en el grupo de riesgo y por qué el mercado podría reaccionar a la agenda cuántica mucho antes de que exista hardware real.

Veredicto breve: la amenaza existe, pero no hoy

En teoría, el algoritmo de Shor realmente pone en jaque la seguridad de ECDSA y las firmas Schnorr, que se basan en la curva secp256k1. Sin embargo, la generación actual de procesadores cuánticos cuenta con alrededor de 1100–1200 qubits físicos sin corrección de errores. Para un ataque real a bitcoin se necesitan millones de qubits lógicos estables. Por lo tanto, por ahora es más un escenario hipotético que una amenaza práctica.

Por qué es así

La seguridad de la red se sustenta en la irreversibilidad de la operación P = k ⋅ G. Los mejores algoritmos clásicos requieren del orden de 2¹²⁸ operaciones, algo inalcanzable para los sistemas actuales. El algoritmo de Shor cambia la naturaleza misma del problema, pero el "coste de la cuestión" se mide en qubits. Las estimaciones varían: desde 2330 qubits lógicos (equivalente a 1–13 millones de físicos) hasta proyecciones más conservadoras de la Universidad de Sussex, de unos 13 millones de qubits físicos para un descifrado en un día.

Cabe destacar que la investigación de Google Quantum AI, publicada en marzo de 2026, revisó significativamente estas cifras a la baja. Según sus cálculos, bastan menos de 500 000 qubits físicos y alrededor de 70 millones de pasos computacionales para recuperar una clave en 9 minutos, más rápido de lo que se extrae un bloque. Esto supone una mejora veinte veces mayor en comparación con las proyecciones de 2019.

Para 2029, IBM planea crear el sistema tolerante a fallos IBM Quantum Starling con 200 qubits lógicos, e IonQ apunta a 2 millones de qubits físicos para 2030. Si estos planes se materializan, en la segunda mitad de la década de 2030 podríamos ver una máquina capaz de descifrar claves de bitcoin. Sin embargo, expertos como Adam Back creen que los plazos reales son de 20 a 40 años. Una encuesta a 26 expertos del Instituto de Riesgos Globales estima la probabilidad de que surja una computadora criptográficamente significativa en un 28–49% en diez años y en un 51–70% en quince.

El factor clave de vulnerabilidad no es el tamaño del saldo, sino la higiene digital. Las direcciones más amenazadas son aquellas con claves públicas expuestas: P2PK de la era de Satoshi, la arquitectura Taproot y las carteras con reutilización de direcciones. Según datos de analistas, en la blockchain se han expuesto claves de 6,04 millones de BTC (30,2% de toda la oferta). De ellos, 1,92 millones de BTC son estructuralmente vulnerables (P2PK), y 4,12 millones de BTC son operativamente vulnerables debido a la reutilización.

Por el contrario, las salidas P2PKH, P2SH y SegWit permanecen seguras hasta la primera transacción saliente, ya que están ocultas tras un hash. De aquí surge la estrategia HNDL (harvest now, decrypt later): el atacante no necesita hardware hoy; basta con guardar las claves y esperar la llegada de un CRQC. Un estudio de la Reserva Federal de EE. UU. señala directamente a bitcoin como ejemplo de las limitaciones de la migración poscuántica: los nuevos algoritmos no ocultarán los datos ya publicados.

Qué significa esto para los inversores

No es motivo de pánico, sino de auditoría. Compruebe si sus fondos están en salidas P2PK o en direcciones reutilizadas. Las carteras "dormidas" de los primeros años no tienen a quién migrar: serán los primeros objetivos.

Pero hay otro riesgo igualmente importante: el precio podría reaccionar antes que la tecnología. Basta una publicación destacada sobre la reducción de los requisitos de qubits para que el mercado comience a descontar riesgos mucho antes de un ataque real. Aquí operan dos horizontes: el tecnológico (diez años o más) y el narrativo (cualquier trimestre próximo). Los reguladores —la NSA y el NCSC— ya están preparando la transición a la criptografía poscuántica, y bitcoin tendrá que coordinar la migración mediante consenso, un proceso lento.

Conclusiones clave

¿Es real la amenaza?

Por ahora, en modo de recopilación de datos (HNDL).

¿Existe el hardware?

No: alrededor de 1500 qubits ruidosos frente a los cientos de miles necesarios.

¿Quién está en la zona de riesgo?

Aproximadamente 6 millones de BTC con claves públicas expuestas, de los cuales 1,92 millones son P2PK.

¿Qué se puede hacer ahora?

Verificar los tipos de salidas, evitar la reutilización de direcciones y seguir la migración poscuántica.

Mi valoración experta: la amenaza cuántica no es una cuestión de "si", sino de "cuándo". Sin embargo, el escenario más probable no es un ataque repentino, sino una devaluación gradual de las monedas antiguas a través de la narrativa y la presión regulatoria. Los inversores deberían diversificar riesgos ya, en lugar de esperar a los primeros desciframientos.