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12.08.2026
14:02

El bitcóin se mantiene en equilibrio antes del veredicto de la Reserva Federal: la inflación de julio en EE. UU. se mantuvo en el 3,4%

El reciente informe del índice de precios al consumidor (IPC) de EE. UU. de julio no trajo sorpresas, pero tampoco aportó claridad a los mercados. La inflación anual se situó en 3,4%, coincidiendo plenamente con el pronóstico de consenso de Wall Street. El indicador subyacente, que excluye los volátiles precios de alimentos y energía, se desaceleró hasta 2,5%. Para bitcoin (BTC), esto significa solo una cosa: la probabilidad de una subida de tasas por parte de la Reserva Federal (Fed) en septiembre sigue siendo como lanzar una moneda al aire: aproximadamente 50/50.

El análisis de los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. muestra que el aumento mensual de precios fue de un modesto 0,1%, lo que compensó por completo la caída de junio del 0,4%, la más pronunciada desde abril de 2020, impulsada principalmente por el abaratamiento de la energía. La dinámica anual se desaceleró del 3,5% al 3,4%, lo que sin duda es una señal positiva, pero insuficiente para una acción decisiva por parte del regulador.

El mercado de futuros está dividido: ¿pausa o endurecimiento?

El principal misterio persiste: los datos de CME FedWatch antes de la publicación del informe indicaban un 54,1% de probabilidad de mantener la tasa en su nivel actual y un 45,9% de aumentarla en 25 puntos básicos en la reunión del 16 de septiembre. Sin embargo, una semana antes, los mercados se inclinaban más hacia el endurecimiento, con un 54,4% de probabilidad de subida. Tras la publicación de las nuevas cifras, el equilibrio se ha desplazado de nuevo, pero sin dar una respuesta clara.

Lo que añade un toque especial a la situación es el débil informe de empleo de julio: el número de puestos de trabajo se redujo en 23 000, frente a las previsiones de crecimiento de 80 000. Esto enfría el entusiasmo de los "halcones" de la Fed, pero la inflación, que aún supera el objetivo del 2%, no permite relajarse a las "palomas". El presidente de la Fed, Kevin Warsh, mantiene la tasa en el rango de 3,50–3,75% desde mayo, bajo la presión del presidente Trump, que exige una reducción del costo de los préstamos. En la reunión de julio, tres miembros de la junta votaron a favor de una subida, lo que indica una seria división dentro del comité.

Bitcoin se mantiene a la espera

La reacción de bitcoin fue notablemente contenida: el precio se mantuvo cerca de los $64 039, perdiendo solo un 0,2% en el día. El mercado pareció exhalar al darse cuenta de que no hubo una sorpresa inflacionaria "caliente", pero tampoco recibió motivos para el optimismo sobre un pronto alivio de la política.

Mucho más reveladora es la situación en los derivados. El socio gerente de DWF Labs, Andréi Grachev, señala que en el mercado de opciones persiste una prima significativa por protección: las "puts" en el nivel de $60 000 con vencimiento a finales de agosto son más caras que las "calls" para probar los $70 000. Esto indica una profunda cautela entre los participantes respecto a la dirección general de la política monetaria, más que una reacción a una publicación concreta.

Al mismo tiempo, los operadores continúan aumentando posiciones largas en $70 000, lo que parece constructivo, pero con cobertura. Antes de la reunión de la Fed quedan dos informes clave: el de empleo de agosto y el de inflación PCE. Si mantienen un tono tranquilo, las probabilidades de una pausa aumentarán y bitcoin tendrá un respiro. Pero cualquier nuevo repunte de la inflación o un aumento inesperado del empleo devolverá inmediatamente la probabilidad de una subida de tasas al primer plano y enviará a BTC a una nueva prueba de resistencia.

Mi opinión: El mercado se encuentra en una fase clásica de incertidumbre antes de una decisión importante. Bitcoin, como activo de alto riesgo, sigue siendo rehén de las estadísticas macroeconómicas. En tal situación, la estrategia razonable no es cubrirse contra un resultado específico, sino prepararse para la volatilidad en ambas direcciones. La reunión de la Fed de septiembre será el detonante que determine la tendencia a mediano plazo, y por ahora los datos no otorgan una ventaja clara a ninguna de las partes.