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13.08.2026
05:00

Fidelity introduce el staking en su ETF de Ethereum: un nuevo impulso de rentabilidad para los institucionales

El mercado de productos cripto institucionales continúa evolucionando, y uno de los eventos más significativos de las últimas semanas es la decisión de Fidelity de integrar el staking en su fondo spot de bitcoin en Ethereum. Se trata del fondo Fidelity Ethereum Fund (FETH), cuyo valor neto de activos asciende a unos impresionantes $898 millones. Según la solicitud de registro actualizada presentada ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC), la gestora FD Funds Management tiene la intención de destinar al staking hasta el 100% de las reservas del fondo en ETH, sin establecer un umbral mínimo. Este es un movimiento estratégico que cambia radicalmente la economía de la tenencia de ETF.

Mecánica del staking y distribución de ingresos

Un aspecto clave del nuevo modelo es la distribución del ingreso bruto del staking. El 85% de las recompensas permanecerá en el propio fondo, lo que aumentará directamente su rentabilidad para los tenedores de acciones. El 15% restante se destinará al pago de los servicios del patrocinador, custodios y operadores de nodos. Como operadores de nodos, en la documentación se indican actores reconocidos como Blockdaemon, Figment y Galaxy, lo que garantiza un alto nivel de fiabilidad técnica. Las funciones de custodia estarán a cargo de Anchorage Digital, BitGo y Fidelity Digital Assets, mientras que las funciones de agente de transferencia y custodio de efectivo las asumirá State Street.

Es importante entender que el staking implica el bloqueo de activos, lo que crea ciertos riesgos de liquidez. En este sentido, el fondo ha previsto mecanismos de gestión: la posibilidad de prorrogar los plazos de liquidación de las solicitudes de reembolso o el cumplimiento de obligaciones en moneda fiduciaria, si el suministro libre de ETH resultara insuficiente. La comisión de gestión se mantendrá en el 0,25% anual, lo que hace que el producto sea competitivo, y el staking se convierte en una fuente adicional de ingresos además de la diferencia de tipo de cambio.

Contexto fiscal y panorama del mercado

Este cambio ha sido posible gracias a las aclaraciones del Servicio de Impuestos Internos de EE. UU. (IRS), publicadas en noviembre de 2025 en el procedimiento Rev. Proc. 2025-31. La agencia permitió oficialmente que los fondos cripto calificados envíen activos al staking sin perder el estatus fiscal de fideicomiso de otorgante. Al mismo tiempo, el IRS exige que el fondo mantenga solo efectivo y un único tipo de activo digital, y que el propio staking esté protegido contra la captura de la red por parte de participantes malintencionados. Las recompensas netas primero cubren los gastos del fondo, y el resto se distribuye en forma de pagos en efectivo trimestrales: este es un requisito obligatorio para dichas estructuras.

Fidelity se une a Grayscale y 21Shares, que ya han implementado el staking en sus fondos de Ethereum. Por ejemplo, 21Shares (TETH) lanzó el staking en octubre de 2025 a través de Coinbase Crypto Services, quedándose con una parte de las recompensas después de deducir el 25% del ingreso bruto para el patrocinador y los custodios. Al mismo tiempo, BlackRock prefirió un camino diferente, lanzando un producto separado para el staking en lugar de modificar su ETF existente. Así, en el mercado se han formado dos enfoques claros: la superposición sobre el instrumento existente y el lanzamiento de un producto independiente.

Mi análisis: La decisión de Fidelity no es solo una actualización técnica, sino una señal de madurez del mercado. El staking en ETF hace que las inversiones en Ethereum sean más atractivas para los inversores institucionales conservadores, que anteriormente evitaban las complejidades de la gestión de validadores. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la rentabilidad del staking depende de la actividad de la red y puede ser volátil, por lo que los inversores no deben percibirla como un cupón fijo garantizado. A largo plazo, esto sin duda intensificará la competencia entre los emisores y probablemente conducirá a una reducción de comisiones y a mejores condiciones para los tenedores finales.