Calma récord en el mercado: por qué Michael Burry ve en esto una señal para huir
Michael Burry, el legendario inversor que predijo la crisis hipotecaria de 2008, vuelve a dar la voz de alarma. En esta ocasión, le preocupa un silencio inusual, casi sin precedentes, en el mercado bursátil estadounidense. Según mi análisis, esto no es motivo de optimismo, sino más bien un presagio siniestro.
182 sesiones sin ventas masivas: una anomalía que rompe la historia
Estoy siguiendo de cerca un indicador técnico que rara vez aparece en los titulares: los días en los que al menos el 80% del volumen de negociación en la Bolsa de Nueva York (NYSE) corresponde a acciones en caída. Esta semana se ha completado la sesión de negociación número 182 consecutiva sin tal evento. En las últimas tres décadas no ha habido un período similar. El máximo anterior fue casi 50 sesiones más corto. Esto no es solo una casualidad estadística, sino una anomalía estructural.
Los datos históricos muestran que en cada año de los últimos 30, estos días han ocurrido al menos cinco veces. Si 2026 transcurre sin un solo día de este tipo, sería el primer caso en toda la historia de las observaciones. Este factor técnico es fácil de ignorar, pero refleja desequilibrios fundamentales de los que llevo tiempo hablando.
La ilusión del crecimiento: unas pocas acciones frente a todo el mercado
Los índices principales parecen sólidos, pero detrás de esta fachada se esconde una imagen preocupante. Todo el crecimiento lo impulsan solo unos pocos gigantes del sector de la inteligencia artificial. No hay un rally amplio. Veo los principales riesgos en las acciones de Nvidia (NVDA), Micron Technology (MU), Caterpillar (CAT), Palantir Technologies (PLTR) y Tesla (TSLA). Estas no son solo mis suposiciones: he abierto posiciones cortas en algunas de estas acciones, incluidas Nvidia y Micron.
Un peligro particular es el hecho de que los fondos indexados pasivos también están apostando por estas mismas acciones. Esto crea un círculo vicioso: cuanto más capital llega a los índices, más se inflan las posiciones en estas pocas acciones, amplificando las posibles fluctuaciones de precios en caso de un giro.
Paralelismos con 1987 y la burbuja de las puntocom
La situación actual me recuerda inquietantemente a dos episodios históricos: el desplome de 1987 y el pico de la burbuja de las puntocom. En ambos casos, el mercado fue impulsado al alza por unas pocas acciones grandes, y luego comenzaron las ventas masivas. Entonces, como ahora, la calma era engañosa y la concentración de capital, extrema.
Consejo principal: evite la deuda
La lección clave para los inversores no es adivinar con precisión el momento del giro. Mi idea principal es simple: no caiga en los errores de otros por el camino. Evite el apalancamiento, y la probabilidad de quedar atrapado será mínima. Los grandes ciclos del mercado pueden durar meses o incluso años, y durante este período, la principal amenaza para quienes esperan un giro son precisamente los apalancamientos crediticios.
El ejemplo del fondo de cobertura Situational Awareness, gestionado por Leopold Aschenbrenner, es ilustrativo. El mes pasado liquidó por completo su cartera de acciones públicas, registrando grandes pérdidas en valores de fabricantes de chips y centros de datos, incluido SK Hynix. Esto confirma una vez más que incluso los actores más sofisticados no están exentos de errores en este ciclo.
Mi veredicto: la calma en el mercado terminará antes de que comiencen a caer las acciones de las empresas más grandes. Los inversores deberían prepararse para la volatilidad y revisar su estrategia de gestión de riesgos, especialmente en lo que respecta al uso de apalancamiento. La situación actual no es un momento para la autocomplacencia, sino para la máxima cautela.