EE.UU. incorpora al sector privado en operaciones cibernéticas ofensivas: una nueva era de asociación público-privada

La administración de Estados Unidos ha dado un paso radical en la lucha contra la ciberdelincuencia transnacional. El 12 de agosto, el presidente Donald Trump firmó un memorando que, por primera vez, autoriza oficialmente la participación de empresas privadas certificadas en operaciones cibernéticas ofensivas contra estructuras criminales extranjeras. Esta decisión cambia radicalmente las reglas del juego: las empresas dejan de ser observadores pasivos y se convierten en un instrumento activo de la política estatal en el espacio digital.
El programa está orientado a grupos especializados en ransomware, fraudes financieros y otras formas de estafa digital. Los contratistas tendrán derecho no solo a recopilar inteligencia sobre la infraestructura de los atacantes, sino también a llevar a cabo acciones de impacto, desde el bloqueo hasta la destrucción total de servidores y datos. Sin embargo, un matiz clave: las empresas no podrán actuar por su cuenta. Todas las operaciones se llevarán a cabo bajo un estricto control de las autoridades federales, y los objetivos serán aprobados exclusivamente por el gobierno.
Mecánica y requisitos para los participantes
La coordinación recae en el Centro Nacional de Coordinación del Departamento de Seguridad Nacional, y la supervisión está a cargo del Departamento de Justicia. Las empresas privadas deben pasar una estricta certificación, confirmando su competencia técnica y la protección de su propia infraestructura. La barrera financiera también es alta: una fianza o cuenta de depósito en garantía de al menos $1 millón, que puede ser confiscada en caso de incumplimiento de las condiciones.
Es importante destacar las limitaciones: los objetivos deben ser exclusivamente estructuras criminales extranjeras, no afiliadas a organismos estatales. Esto elimina el riesgo de incidentes diplomáticos, pero deja una zona gris para interpretaciones.
Precedentes y primeros resultados
El nuevo memorando es una continuación lógica de la línea iniciada en marzo, cuando Trump ordenó desarrollar un plan para combatir los centros de estafa. Ya en mayo, el grupo operativo Scam Center Strike Force llevó a cabo la primera acción a gran escala con la participación de Apple, Coinbase, Google, Meta, Microsoft y SpaceX. Los resultados son impresionantes: más de 1,4 millones de cuentas bloqueadas, congelación de más de $3,8 millones en criptomonedas y arrestos en Tailandia.
No obstante, la participación de las empresas en acciones ofensivas plantea interrogantes. Los riesgos incluyen ataques de represalia contra las compañías, daños colaterales a inocentes y dificultades de coordinación entre agencias. Dado que las pérdidas por operaciones de estafa en Asia en 2025 alcanzaron los $114,1 mil millones, las apuestas son altas, pero el costo del error también puede ser significativo.
Mi evaluación: es un experimento audaz pero arriesgado. La eficacia dependerá de cuán claramente el gobierno pueda controlar a los contratistas privados y prevenir abusos. En la industria de las criptomonedas, donde el anonimato a menudo favorece a los delincuentes, estas medidas podrían convertirse en un poderoso factor disuasorio, pero solo bajo condiciones de transparencia y estricto cumplimiento de los marcos legales.