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14.08.2026
11:09

EE. UU. incorpora al sector privado en operaciones cibernéticas ofensivas: nuevo memorando de Trump

USA США

El 12 de agosto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un memorando que expande radicalmente el papel del sector privado en la lucha contra el cibercrimen internacional. El documento legaliza la participación de entidades comerciales certificadas en operaciones ofensivas contra grupos de hackers extranjeros, pero bajo un estricto control de las autoridades federales.

Se trata de redes criminales transnacionales especializadas en ransomware, fraudes financieros y otras infracciones digitales. Los contratistas tendrán acceso a inteligencia sobre la infraestructura de los atacantes y podrán proponer objetivos para ataques quirúrgicos. Además, a las empresas certificadas se les permitirá llevar a cabo acciones de impacto, desde bloquear y perturbar sistemas hasta la destrucción total de equipos y datos.

Mecánica y control

La coordinación del programa recae en el Centro Nacional de Coordinación del Departamento de Seguridad Nacional, y la supervisión está a cargo del Departamento de Justicia. El principio clave es que las empresas actúan exclusivamente "bajo la dirección, control y autoridad del gobierno de Estados Unidos". La selección independiente de objetivos está estrictamente prohibida.

Para participar se requiere certificación: competencia técnica, experiencia comprobada en operaciones similares y seguridad de la propia infraestructura. Además, el contratista debe aportar una fianza o depositar en una cuenta de depósito en garantía al menos $1 millón; estos fondos pueden ser confiscados en caso de incumplimiento de las condiciones. El alcance de los objetivos permitidos es limitado: solo estructuras criminales extranjeras que no formen parte del gobierno de otro estado.

La preparación de esta iniciativa comenzó en primavera. El decreto del 6 de marzo encargaba desarrollar un plan para contrarrestar los centros de estafa extranjeros, incluida la creación de una célula operativa y la participación del sector privado. Ahora el memorando traslada estas intenciones al plano práctico.

Precedentes de cooperación

Las autoridades de EE. UU. ya han colaborado en numerosas ocasiones con gigantes tecnológicos. En mayo, el grupo operativo Scam Center Strike Force llevó a cabo la primera Semana de Disrupción a gran escala con la participación de Apple, Coinbase, Google, Meta, Microsoft, SpaceX y TRM Labs. Las fuerzas del orden entregaron a los socios datos sobre redes fraudulentas del Sudeste Asiático, y las empresas identificaron de forma autónoma cuentas e infraestructura de los infractores.

Los resultados son impresionantes: se bloquearon más de 1,4 millones de cuentas en redes sociales y servicios de correo, se interrumpió el tráfico malicioso y se desactivaron servidores de estafadores. Se congelaron más de $3,8 millones en criptomonedas utilizadas para el lavado de fondos, y en Tailandia se detuvo a siete sospechosos.

Sin embargo, involucrar a las empresas en acciones ofensivas sigue siendo controvertido. Entre los riesgos clave se encuentran la agresión de represalia, el daño colateral a inocentes y las dificultades de coordinación entre agencias. Recordemos que, según estimaciones de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el daño de las operaciones de estafa en Asia y Oceanía en 2025 alcanzó los $114,1 mil millones.

Mi análisis: Este paso es una evolución lógica de la asociación público-privada en ciberseguridad, pero abre la caja de Pandora. La responsabilidad legal por posibles daños colaterales recaerá sobre las empresas, lo que podría disuadir a muchos actores. Sin embargo, en un contexto donde el daño del cibercrimen se mide en cientos de miles de millones, las apuestas justifican un enfoque experimental.