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14.08.2026
14:09

«Слоп-поп» от Tyga: cero puntos de Pitchfork y una ola de críticas hacia las herramientas de IA

Кто победит в ИИ-гонке_ YouTube Music, Deezer, Spotify или Amazon (1)

La industria musical sigue convulsionada por la implementación de la inteligencia artificial, y el reciente lanzamiento de Tyga se ha convertido en la ilustración perfecta de este conflicto. El 12 de agosto, la prestigiosa publicación Pitchfork otorgó al álbum $TARFACE una calificación de 0.0 sobre 10, un caso rarísimo, ya que la última vez que apareció una puntuación de cero en su redacción fue en 2007. Esto no es solo un fracaso, sino una señal simbólica de que la frontera entre la creatividad y la generación se está desvaneciendo a una velocidad catastrófica.

¿Nostalgia o simulacro?

El disco, lanzado el 31 de julio, es el noveno álbum de estudio del rapero, grabado bajo el seudónimo de Starface. El concepto remite a la estética de "Caracortada" y al sonido de los años 80: synth-pop, funk y R&B. El propio Tyga insistió en que el trabajo se realizó con equipos analógicos de esa época, incluso hasta la mezcla. Sin embargo, apenas una semana después, el artista admitió en una entrevista que usó la IA como una "herramienta", comparándola con el autotune, y confirmó que parte de las líneas vocales fueron creadas con el servicio Suno. Según sus palabras, "la tecnología avanza precisamente en esa dirección", aunque los fanáticos estén furiosos.

El crítico de Pitchfork, Drew Millard, no acusó a Tyga de generación completa, pero introdujo el nombre del rapero y las etiquetas de género en el generador de IA gratuito Treblo. El resultado, según él, sonaba "exactamente como $TARFACE". A este experimento lo denominó con el término "slop-pop", una etiqueta que la comunidad adoptó al instante. Y fue a más: el 14 de agosto, el conocido crítico Anthony Fantano publicó un videoanálisis del álbum, negándose a dar una calificación y marcando el lanzamiento como "no música".

Mi visión de la situación

Este caso no es solo una disputa de gustos. Estamos presenciando un precedente en el que la IA deja de ser una herramienta oculta y se convierte en una parte explícita del proceso creativo, provocando un rechazo institucional. Es revelador que Pitchfork, que durante décadas ha moldeado los cánones, haya elegido precisamente la marca de cero: esto no es una reseña, sino un manifiesto contra la devaluación del trabajo autoral. Mientras tanto, el mercado ya no se puede detener: recuerdo que ya en abril, el servicio Deezer registraba que los temas de IA constituían el 44% de todas las nuevas descargas diarias. La industria se enfrenta a una encrucijada: o desarrollamos nuevos criterios de evaluación y normas éticas, o el concepto de "crítico musical" perderá definitivamente su sentido.