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14.08.2026
14:59

Daguestán bajo presión: 52 granjas de minería ilegal eliminadas, los daños a las redes eléctricas superan los 129 millones de rublos

La gran limpieza del sector clandestino de minería de criptomonedas en Daguestán ha dado resultados impresionantes. Desde principios de 2026, los especialistas de la empresa energética «Rosseti Norte del Cáucaso» han logrado detectar y neutralizar 52 granjas mineras ilegales. Durante las operaciones se incautaron 968 unidades de equipos para la extracción de activos digitales. No se trata solo de infracciones administrativas: ya se han abierto cinco causas penales por robo de electricidad.

Las cifras que veo en estas estadísticas hablan elocuentemente de la naturaleza sistémica del problema. Las granjas clandestinas representan alrededor de 2,7 millones de kilovatios-hora de energía robada. Además, ya se ha dictado una sentencia judicial, y los demás casos se encuentran en fase de investigación junto con los organismos encargados de hacer cumplir la ley de la república.

Un daño que golpea el bolsillo de todos

El daño total causado al complejo de redes eléctricas de la región supera los 129 millones de rublos. Desde principios de año, los energéticos han registrado 952 casos de consumo de electricidad no contabilizado, cuyo volumen total superó los 20,1 millones de kilovatios-hora. Es notable que la proporción de la minería en el volumen total de energía robada supere el 13%: este es un indicador serio de cuán profundamente la extracción clandestina se ha infiltrado en la economía de la región.

Cabe recordar que el robo de electricidad no es solo una pérdida financiera para la empresa. Provoca fluctuaciones de voltaje en la red, fallos en los electrodomésticos, alteraciones tecnológicas y, lo más grave, incendios. El principal peligro es el riesgo de sufrir una descarga eléctrica grave o morir. La conexión no autorizada a las redes conlleva multas de hasta 15 mil rublos para personas físicas y hasta 200 mil rublos para personas jurídicas. En caso de reincidencia, las cantidades aumentan considerablemente, y la responsabilidad penal por robo de electricidad prevé hasta dos años de prisión.

Los mineros se esconden en bosques y colmenares

Daguestán sigue siendo una de las regiones más problemáticas en cuanto a minería clandestina. En junio, los energéticos liquidaron en el pueblo de Maidánskoye una granja de 90 dispositivos con una potencia total de unos 315 kW: el equipo estaba oculto bajo un falso piso y conectado a las redes sin contrato. Esquemas similares operan en otras partes del país. En la aldea de Stolbova, distrito de Irkutsk, la policía encontró en una zona boscosa 12 unidades de equipo bajo una red de camuflaje, conectadas directamente a un poste de línea eléctrica. El daño preliminar allí superó los 2,5 millones de rublos.

El ingenio de los infractores no conoce límites. Una residente de la región de Tiumén descubrió una criptogranja en su parcela de campo y, al principio, confundió el equipo con colmenas de abejas debido al aspecto característico de las carcasas. La verificación de este caso la lleva a cabo la UMVD regional.

La lógica general es una: los costos de electricidad determinan la rentabilidad de la minería, por lo que los operadores clandestinos buscan puntos de conexión lejos de los contadores. Las plataformas legales pierden en costo de producción.

Los energéticos continúan con las redadas junto con la policía. El número de objetos detectados en menos de ocho meses muestra que la magnitud del problema en la república persiste. Esta es una señal para los inversores: mientras no se restablezca el orden en el suministro eléctrico, el riesgo de trabajar con mineros de Daguestán seguirá siendo extremadamente alto.

Mi opinión experta: La minería clandestina no es solo un delito económico, sino una amenaza directa a la estabilidad del sistema energético de regiones enteras. Mientras el costo de la electricidad para los mineros industriales sea significativamente mayor que la posibilidad de robarla, los esquemas ilegales prosperarán. La solución no reside solo en el ámbito de la persecución penal, sino también en la creación de condiciones transparentes y accesibles para la minería legal en regiones con excedente energético.