OpenAI acelera el ritmo: los ingresos alcanzaron los $40 mil millones en medio de cambios de personal.
OpenAI demuestra una dinámica impresionante: la tasa de ingresos anualizada (run rate) de la compañía ha alcanzado los $40 mil millones. Esta cifra se ha duplicado desde finales de 2025, lo que es una señal poderosa para el mercado antes de una posible oferta pública inicial (IPO). Sin embargo, el rápido crecimiento financiero viene acompañado de una seria turbulencia en la dirección.
Qué hay detrás del crecimiento récord
Los impulsores clave de este salto han sido tres áreas. En primer lugar, el número de suscriptores de ChatGPT sigue creciendo. En segundo lugar, las ventas de herramientas para desarrolladores, en particular Codex, están aumentando rápidamente. En tercer lugar, el joven pero rápido negocio publicitario contribuye de manera notable.
Los datos internos lo confirman: julio fue un mes récord, generando más ingresos que todo el segundo trimestre. El crecimiento con respecto a junio superó el 20%. El presidente de la compañía, Greg Brockman, notificó personalmente a los empleados sobre estos resultados.
La nueva política de precios también ha jugado su papel. La reducción de costos de servicios en julio, posible gracias a la optimización del negocio, no solo no provocó una caída en los ingresos, sino que también atrajo a nuevos clientes corporativos. Los agentes de IA dieron un impulso adicional: ChatGPT Work para equipos de oficina y Codex para programadores están incentivando a los usuarios a pasar a planes más caros.
La directora financiera, Sarah Friar, había pronosticado ingresos superiores a $20 mil millones para finales de 2025. El ritmo actual ha duplicado esas expectativas. Ahora, la dirección se ha fijado el objetivo de obtener la mitad de los ingresos de clientes corporativos ya para finales de este año.
La rotación de personal como factor de riesgo
En medio de estos éxitos, la directora de ingresos, Denise Dressel, deja la compañía tras solo unos ocho meses en el cargo. Llegó de Slack en diciembre del año pasado. Su salida sigue a la de otros altos ejecutivos, incluido el director de operaciones, Brad Lightcap. Las ventas globales ahora estarán a cargo de Dali Rajic, quien anteriormente trabajó en la empresa de ciberseguridad Wiz.
En los últimos meses, OpenAI también ha perdido al jefe de ética, al responsable de la división de seguridad y al director de desarrollo estratégico. Brockman ha asumido parte de las funciones de gestión, intentando estabilizar la situación.
La preparación para la IPO avanza a buen ritmo: la compañía ha presentado su solicitud de cotización en modo confidencial y recientemente recompró acciones a los empleados por $7 mil millones con fondos propios. Sin embargo, en el horizonte se vislumbra un competidor: Anthropic, que planea salir a bolsa ya en octubre con una valoración de más de $2 billones.
Mi opinión: El crecimiento de ingresos hasta los $40 mil millones es, sin duda, un indicador sólido, pero no debería eclipsar el problema sistémico de retención de talento clave. Para los inversores, esto es una señal doble: por un lado, el modelo de negocio se está escalando; por otro, la inestabilidad interna podría convertirse en un freno serio. El resultado de la lucha por el liderazgo con Anthropic dependerá en gran medida de si OpenAI puede mantener su integridad directiva hasta el momento de la salida a bolsa.