Crypto news

15.08.2026
17:21

Galaxy Digital ha reducido drásticamente su pronóstico sobre la adopción de la CLARITY Act: las probabilidades se estiman en solo un 10%

Los analistas de Galaxy Digital han revisado su pronóstico sobre el destino del proyecto de ley CLARITY Act en el Senado de EE. UU., reduciendo la probabilidad de su aprobación en 2026 al 10%. Se trata de una caída sustancial respecto a las evaluaciones anteriores, lo que refleja la creciente incertidumbre en torno a la iniciativa legislativa destinada a aportar claridad a la regulación de los activos digitales.

Los principales obstáculos siguen siendo las diferencias políticas no resueltas, que continúan frenando el avance del documento. En particular, se trata de dos puntos polémicos: la implementación de estrictas normas éticas para los funcionarios públicos y las complejas disposiciones relativas a la distribución de los rendimientos de las stablecoins. Estos aspectos generan serios debates tanto entre los legisladores como dentro de la propia industria, creando el terreno para discusiones prolongadas.

El factor tiempo añade una tensión especial a la situación. Tras el regreso de los senadores de sus vacaciones el 14 de septiembre, los partidarios del proyecto de ley dispondrán de una ventana extremadamente limitada —solo dos o tres semanas— antes del inicio de la fase activa de la campaña electoral al Congreso. Las elecciones intermedias inevitablemente desviarán la atención de los legisladores hacia la lucha política, lo que prácticamente no deja margen para una votación rápida y sin obstáculos.

En mi opinión, esta dinámica es bastante lógica. La legislación sobre criptomonedas en EE. UU. tradicionalmente se convierte en rehén del calendario político, y la CLARITY Act no es una excepción. Incluso si el proyecto de ley está técnicamente bien elaborado, su destino ahora depende no tanto de su contenido, sino de la capacidad de los lobistas para impulsar la votación en un plazo muy ajustado, lo que en las condiciones actuales parece poco probable.

Para el mercado, esto significa el mantenimiento de la incertidumbre regulatoria al menos hasta el próximo año. Los inversores y los participantes de la industria deben prepararse para que unas reglas de juego claras no aparezcan antes de un nuevo ciclo político y, por ahora, seguir orientándose por las explicaciones actuales de los reguladores, a menudo contradictorias.