En Rusia se legalizó la publicidad de servicios criptográficos: qué se puede y qué no se puede promocionar
La legislación rusa ha dado un paso importante, aunque extremadamente cauteloso, hacia la legalización del mercado de criptomonedas. La nueva ley permite por primera vez la publicidad de servicios de participantes autorizados del mercado cripto, pero el marketing directo de los propios activos digitales sigue prohibido. Esta sutil distinción es crucial para entender cómo se desarrollará la industria.
Qué está permitido y qué no
El principio clave de la nueva regulación es una clara separación entre la publicidad de la criptomoneda en sí y la publicidad de servicios. Promocionar Bitcoin, Ethereum o cualquier otra moneda con el espíritu de «compren, que subirá» sigue estando prohibido. También está prohibida la promoción de las criptomonedas como medio de pago de bienes o servicios en territorio ruso. Cualquier mención de rentabilidad, aumento de precio o «forma fiable de ganar dinero» se considera tóxica para el marco legal ruso.
¿Qué se puede hacer ahora? Publicitar los servicios de participantes legales del mercado: organizadores de negociación, brókers, depositarios digitales y casas de cambio. Pero aquí también hay condiciones estrictas. En la publicidad es obligatorio indicar el nombre del organizador, la fuente de la información divulgada, una advertencia sobre los altos riesgos y la posible pérdida de fondos. También es necesario informar dónde puede el cliente conocer de antemano los riesgos y las restricciones legales.
Un matiz aparte: en la publicidad de servicios no se pueden mencionar monedas específicas. Los llamados a abrir una cuenta y comprar bitcóin son tabú. La opción segura es hablar del acceso a operaciones con divisas digitales a través de un participante regulado, sin activos concretos ni promesas de inversión.
Todos los canales bajo control
Las nuevas reglas se aplican a todos los canales de comunicación: banners, publicaciones en Telegram, integraciones con influencers, YouTube, publicidad exterior, páginas de aterrizaje, notificaciones push y envíos por correo electrónico. Para sitios web y redes sociales, además, se aplica el régimen de etiquetado de publicidad en internet: se necesita un identificador y la transmisión de datos a través de un operador de datos publicitarios. Para el sector cripto esto es especialmente importante: si el material infringe tanto los requisitos especiales sobre divisas digitales como las reglas de publicidad en internet, los riesgos se acumulan.
Al mismo tiempo, un artículo informativo sobre criptomonedas no se convierte en publicidad por sí mismo. Se puede escribir libremente sobre tecnología, regulación, práctica judicial, minería y blockchain. Los problemas comienzan cuando aparece la promoción de una plataforma concreta, un enlace de referido o un llamado a la acción.
Multas y perspectivas
Por la infracción de la legislación publicitaria se aplica el artículo 14.3 del Código de Infracciones Administrativas de la Federación de Rusia. Las multas para ciudadanos son de 2 a 2,5 mil rublos; para funcionarios, de 4 a 20 mil rublos; y para personas jurídicas, de 100 a 500 mil rublos. Por la infracción del etiquetado de publicidad en internet, las sanciones son mayores: los ciudadanos se enfrentan a 30-100 mil rublos, los funcionarios a 100-200 mil rublos y las personas jurídicas a 200-500 mil rublos.
Si la publicidad conduce a una actividad sin el estatus necesario, la responsabilidad va mucho más allá de las multas publicitarias. La nueva regulación prevé castigos por la organización ilegal de la circulación de divisas digitales, la aceptación de criptomonedas como pago en casos prohibidos y la minería ilegal. Para ciertos delitos, las multas para personas jurídicas alcanzan 1-2 millones de rublos.
En mi opinión, la publicidad se volverá más «bancaria» en tono. Los principales anunciantes probablemente serán bancos, brókers y grandes grupos financieros, que ya cuentan con cumplimiento normativo, abogados y procedimientos de aprobación con el Banco Central. Esto no es una legalización total de la publicidad, sino una excepción limitada a la prohibición anterior. El mercado ha recibido la oportunidad de hablar sobre servicios legales, pero de forma muy moderada: sin promesas de rentabilidad, pronósticos de precio ni menciones a monedas específicas. La industria tendrá que aprender a trabajar dentro de estos límites, y esto afectará inevitablemente a las estrategias de promoción.