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16.08.2026
01:05

La mayor estafa en la historia de los monederos hardware: los hackers extrajeron 1778 BTC de Coldcard, y esto no es el límite

hack

El incidente a gran escala que sacudió a la comunidad de bitcoin ha recibido confirmación oficial: los atacantes comprometieron los monederos hardware Coldcard y robaron al menos 1778,84 BTC, lo que equivale a $112,7 millones. Según mi análisis de datos, la última transacción confirmada del ataque data del 6 de agosto, aunque el daño real podría ser significativamente mayor.

Anatomía del ataque: un error en el firmware de 2021

He logrado determinar que el ataque comenzó el 30 de julio de 2026. Los atacantes restauraron sistemáticamente las frases semilla generadas por los dispositivos Coldcard vulnerables, tras lo cual retiraron los fondos de inmediato. La raíz del problema es un bug crítico en el firmware lanzado por Coinkite en 2021. La actualización cambió el mecanismo de generación de entropía criptográfica, pero debido a un error, el generador de números aleatorios pasó a una fuente de entropía insuficientemente segura. Esto hacía que las claves privadas fueran vulnerables a la reproducción si se disponía de suficiente potencia computacional.

Los investigadores contactaron con 190 afectados y confirmaron el robo desde más de 8600 direcciones. Sin embargo, si se tienen en cuenta los episodios no confirmados, el volumen total robado podría alcanzar los 2417,35 BTC (~$153 millones). Es importante destacar: el ataque no fue obra de un solo hacker; se han detectado al menos 33 rastros de actividad separados, lo que indica un uso coordinado de la vulnerabilidad por parte de varios grupos.

El destino de los fondos robados y la reacción del mercado

De los 1778 BTC confirmados, alrededor de 1531 BTC permanecen aún en las direcciones de los atacantes. Es notable que el 65% de estos fondos haya pasado por transacciones CoinJoin, lo que dificulta seriamente su rastreo. El 35% restante se mueve según el esquema Peel Chain, un método clásico de lavado en el que se separan repetidamente pequeñas transacciones de una gran suma. Una pequeña parte de los bitcoins ha sido vista en exchanges centralizados y puentes cross-chain, y las listas de direcciones ya han sido entregadas a las autoridades.

Este incidente ha asestado un golpe devastador a la narrativa del autocustodia. Los afectados son precisamente aquellos usuarios que abordaban la seguridad con la máxima responsabilidad: no usaban exchanges dudosos, evitaban los riesgos de DeFi y confiaban en los monederos hardware como el estándar de oro de la protección. El resultado fue paradójico: tras el inicio de los ataques, el número de transferencias a exchanges aumentó drásticamente, y en los primeros cuatro días llegaron más de 22 000 BTC a plataformas centralizadas. Para el 8 de agosto, el saldo agregado de los exchanges alcanzó un máximo histórico de 3,683 millones de BTC.

La multifirma como salvación y el papel de la IA

Es notable que ningún robo confirmado se haya realizado desde direcciones protegidas con multifirma. Los servicios Casa y Anchorwatch ya informan de un fuerte aumento de clientes que trasladan sus activos a almacenamiento multisig. Sin embargo, como señala acertadamente Dhruv Bansal, cofundador de Unchained, contraponer soluciones de custodia y no custodia es un falso dilema. El problema reside en el punto único de fallo, ya sea un exchange, un fabricante o el propio usuario.

El papel de la inteligencia artificial merece especial atención. Creo que parte de los atacantes utilizó modelos LLM abiertos chinos sin restricciones en ciberseguridad. Esta es una señal alarmante: las capacidades de búsqueda y explotación de vulnerabilidades se vuelven accesibles no solo para investigadores, sino también para los atacantes. Teniendo en cuenta que en la primera mitad de 2026 los proyectos cripto ya habían perdido $1,1 mil millones debido a hackeos, este incidente podría convertirse en un punto de inflexión en la revisión de los estándares de seguridad de toda la industria.

Mi conclusión: este caso demuestra que incluso las soluciones que parecen más fiables a primera vista pueden contener defectos ocultos que se manifiestan con el tiempo. Los inversores deberían reconsiderar su estrategia de almacenamiento, distribuyendo los riesgos entre varios componentes independientes en lugar de depender de un solo dispositivo.