Criptorregulación a la rusa: dos circuitos de pago en lugar de uno
El mercado ruso de activos digitales entra en una nueva era: la ley «Sobre moneda digital y derechos digitales» firmada por el presidente configura un modelo único de dos circuitos para el sistema de pagos. Mientras el mundo entero busca frenéticamente un equilibrio entre el control estatal y la descentralización, Moscú ha optado por una segmentación estricta: dentro del país, solo el circuito público; fuera de sus fronteras, exclusivamente el privado.
La esencia de la maniobra legislativa
La innovación clave es la separación de ámbitos de aplicación. Los pagos internos siguen siendo dominio de la moneda minorista estatal —el rublo digital—, cuya aceptación obligatoria para las grandes empresas comienza el 1 de septiembre. La actividad económica exterior, por el contrario, legaliza la circulación de activos globales privados. Esta arquitectura no solo separa los instrumentos: crea dos conjuntos diferentes de reglas, obligaciones y riesgos para los participantes del mercado.
Es reveladora la velocidad de implementación: el registro obligatorio de las criptobolsas en el registro del Banco Central comenzará ya el 1 de julio de 2027, y los requisitos para los intermediarios, en septiembre del mismo año. Esto supera con creces las iniciativas europeas: mientras la UE solo está diseñando el euro digital y Estados Unidos se ha prohibido legislativamente la CBDC minorista hasta finales de 2030, Rusia ya está lanzando la aceptación obligatoria del rublo digital.
Nuevas reglas para los participantes del mercado
La ley introduce la categoría de «depositarios digitales»: organizaciones que se encargarán del registro de los criptoactivos de los clientes y de la compensación de daños en caso de débitos no autorizados. Los intercambiadores de criptomonedas con fondos propios a partir de 15 millones de rublos obtienen estatus legal. Para los inversores no cualificados se establece un límite de 300 mil rublos al año con un único intermediario, con pruebas obligatorias.
Merece especial atención el régimen fiscal: 13% sobre ingresos de hasta 2,4 millones de rublos y 15% por encima de esa cantidad. Es importante que el impuesto solo surge en la venta, no en la tenencia de activos. Sin embargo, el beneficio por plazo de tenencia, aplicable a otros tipos de bienes, no se extiende a la moneda digital.
Qué significa esto para el mercado
La separación de circuitos no es un capricho regulatorio, sino una respuesta a las restricciones externas. Los canales de corresponsalía se han vuelto difíciles de transitar, y los activos privados han resultado ser el único puente viable para los pagos internacionales. No obstante, la volatilidad del bitcoin y el ether, los únicos activos admitidos para negociación, genera riesgos propios para los contratos con pago diferido.
La cuestión clave de los próximos año y medio es si Rusia repetirá la maniobra china: si comenzará a devengar ingresos sobre los saldos del rublo digital o de alguna otra forma los devolverá al sistema bancario. La respuesta se hará evidente con la dinámica de la base de depósitos a finales de 2027. Por ahora, el mercado ha obtenido la tan esperada certeza jurídica dentro del país, pero el circuito externo sigue siendo una zona donde la disposición del contraparte a aceptar un pago depende de su propio cumplimiento normativo y de su evaluación de los riesgos sancionatorios.
Mi valoración: el modelo de dos circuitos es un compromiso pragmático, pero su sostenibilidad dependerá de cuán flexible sea el Banco Central en la aplicación de los requisitos a los intermediarios. Un exceso de rigidez podría llevar al mercado de vuelta a la zona gris.