Crypto news

16.08.2026
03:35

Los blockchains cerrados de Wall Street son una "carrera hacia el fondo": el director de Etherealize explicó por qué las instituciones repiten los errores del pasado.

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En los últimos meses estamos observando una tendencia preocupante: las mayores instituciones financieras experimentan cada vez más con redes blockchain cerradas, limitadas a un círculo reducido de participantes. Sin embargo, como señala acertadamente el cofundador y CEO de Etherealize, Vivek Raman, este camino lleva a la industria a un callejón sin salida. Él califica lo que está sucediendo nada menos que como una «carrera hacia el fondo».

Fragmentación en lugar de integración

La esencia de las críticas de Raman es sumamente clara: las redes de consorcio, creadas por encargo de Wall Street, no solo están aisladas entre sí, sino que destruyen dos ventajas fundamentales de la tecnología de registro distribuido. Se trata de la compatibilidad de los sistemas y la concentración de liquidez. En lugar de un único grupo global de activos, obtenemos «bolsillos» dispersos que no interactúan entre sí. Esto es un paso atrás, hacia esos mismos sistemas aislados de los que el blockchain debía liberar al mundo financiero.

Base abierta frente a superestructuras cerradas

Etherealize promueve consistentemente Ethereum como una capa base abierta para los actores institucionales. Raman insiste: la privacidad y el control de acceso son funciones de la superestructura, no de la base. Es más lógico implementarlas a nivel de aplicaciones o soluciones L2, en lugar de crear redes cerradas separadas. Ilustra su posición con una elegante analogía: Ethereum es como HTTP, un protocolo global abierto, y los niveles con acceso restringido son como HTTPS, que proporciona seguridad sobre una infraestructura abierta.

«Cadenas de consorcio 2.0»

Ejemplos de esta nueva ola de soluciones son Canton Network de Digital Asset, el proyecto Arc de Circle y Tempo de Stripe. Raman las ha bautizado como «cadenas de consorcio 2.0», recordando el triste destino de sus predecesores: la iniciativa interbancaria R3 y el ecosistema corporativo Hyperledger, que se promovieron activamente desde 2016, pero nunca lograron una adopción generalizada. La historia se repite, y esto debería ser una señal para el mercado.

«Estamos firmemente convencidos y siempre hemos mantenido esta posición: se necesita una infraestructura global, abierta y sin permisos como capa base», subraya el director de Etherealize. Es notable que ya en junio afirmara que las organizaciones financieras tradicionales habían comenzado a implementar soluciones basadas en Ethereum en procesos comerciales reales, pasando de experimentos a un uso práctico.

Mi comentario: La posición de Raman no es solo una defensa de los intereses de Ethereum, sino una visión racional de la economía de las redes. Los consorcios cerrados están condenados a una liquidez limitada y altos costos operativos de integración. El mercado ya recorrió este camino con R3 y Hyperledger, y el resultado fue predecible. Las instituciones deberían aprender esta lección; de lo contrario, corren el riesgo de construir costosos «búnkeres digitales» que seguirán sin ser demandados.