Multas de hasta un millón y triple supervisión: cómo se castigará en Rusia la publicidad ilegal de criptomonedas
El mercado ruso de activos digitales entra en una nueva fase de regulación, y será dolorosa para quienes no logren adaptarse. Desde el 1 de septiembre entran en vigor reglas estrictas para la publicidad de servicios criptográficos, y la supervisión de su cumplimiento se distribuye entre tres organismos. Mi análisis muestra que esto no es una mera formalidad, sino un cambio sistémico que transformará radicalmente el enfoque de promoción en este ámbito.
Mecánica de sanciones: de 100 mil a un millón
La multa administrativa básica para personas jurídicas por violar la legislación publicitaria (parte 1 del artículo 14.3 del Código de Infracciones Administrativas) será de 100 a 500 mil rublos. Sin embargo, esto es solo el punto de partida. Para envíos sin consentimiento de los destinatarios se prevé un delito separado, mucho más severo, cuyo límite superior alcanza el millón de rublos. No se trata solo de banners clásicos, sino de cualquier forma de comunicación, incluido el marketing por correo electrónico y los mensajeros.
Triple supervisión: quién vigila qué
La innovación clave es la división de competencias. El FAS se encargará del contenido de la publicidad, verificando la veracidad de las promesas y la ausencia de manipulaciones. Roskomnadzor asumirá el control del cumplimiento de los requisitos de etiquetado (erid) y la transmisión de datos sobre publicidad en internet, multando a las empresas con hasta 500 mil rublos. Los intercambios regulados y los depositarios digitales, por su parte, quedan bajo supervisión adicional del Banco de Rusia. Esto crea un efecto de "tres líneas de defensa", donde cada organismo cubre su área de responsabilidad.
El procedimiento se inicia bien por denuncia —de un usuario, competidor u otra persona—, bien tras una inspección independiente del FAS. El organismo recomienda capturar una captura de pantalla de la página con la dirección del sitio y la fecha. Luego sigue la evaluación de los materiales, la apertura del caso y la decisión de la comisión. Es notable que, para imponer la multa, el FAS no requiere acudir a los tribunales: la decisión y la orden se emiten directamente, y solo después la empresa puede apelarlas.
Nueva filosofía: de la prohibición a la institucionalización
Esta transición marca un cambio de paradigma. En 2024, el Estado prohibió publicitar un mercado prácticamente no regulado. Para 2026, surgió la infraestructura —organizadores legales de circulación— y, con ella, el derecho a su promoción. Una fórmula simple: la criptomoneda no se puede publicitar, pero la criptoinfraestructura y el servicio regulado sí. Este es uno de los cambios más prácticos de la nueva legislación.
Sin embargo, el período de transición añade incertidumbre. Las nuevas reglas ya están en vigor, pero el registro del Banco Central, que otorga el derecho a su uso pleno, apenas se está formando. Hasta el 1 de julio de 2027, muchos intercambios actuales permanecen fuera del nuevo régimen publicitario, lo que crea una zona de riesgo. En los próximos meses, los participantes del mercado deberán equilibrarse entre el modelo antiguo y los nuevos requisitos, y la cautela en la redacción será la principal defensa frente a las reclamaciones de los reguladores.
Mi pronóstico: veremos una ola de multas "silenciosas" contra los grandes actores que no reestructuren sus estrategias de marketing. Los participantes legales obtendrán una ventaja competitiva, y el mercado gris se verá obligado a pasar a la clandestinidad o legalizarse. La industria espera claridad, pero hay que actuar ya.