El Departamento de Estado de EE. UU. obliga a los aliados a elegir bando en la carrera de la IA: la doble membresía será imposible.

Washington está pasando a una política de ultimátum abierto en el enfrentamiento tecnológico con Pekín. El documento preparado por el Departamento de Estado, enviado a los 35 países participantes de la declaración de junio de Pax Silica, contiene una advertencia contundente: el intento de participar simultáneamente en iniciativas de IA competidoras cierra automáticamente el acceso a la coalición tecnológica estadounidense. Esto ya no es una insinuación diplomática, sino un planteamiento directo de la cuestión de la lealtad.
Arquitectura de Pax Silica y respuesta de Pekín
La coalición Pax Silica, presentada en diciembre de 2025 por el subsecretario de Estado Jacob Helberg, se posiciona como una alianza intersectorial integral. Su base son las materias primas críticas, la energía, la manufactura avanzada, los semiconductores y, por supuesto, la infraestructura de IA. En la cumbre de junio en Washington, 24 estados firmaron la declaración, incluidos Japón, Australia, Corea del Sur, Reino Unido, Israel, India, Emiratos Árabes Unidos y la Unión Europea. En agosto se les unió Italia.
Sin embargo, China no se quedó al margen. El 16 de julio en Shanghái se formalizó el lanzamiento de la Organización Mundial de Cooperación en IA (WAICO), que reunió a 29 países, desde Rusia y Bielorrusia hasta Brasil, Pakistán, Indonesia y varios estados africanos. Es notable que ningún país del G7 haya entrado en esta estructura, lo que subraya la clara división del mundo en dos polos tecnológicos.
La esencia del ultimátum
En el texto de la carta, que llegó a manos de los periodistas, se encuentra la frase clave: «Ser parte de todo significa no ser parte de nada. La firma de la Declaración de Pax Silica no es una formalidad, sino un compromiso». Los autores del documento instan a los socios a «tomar una decisión consciente», subrayando directamente la incompatibilidad de la membresía en Pax Silica con la participación en proyectos cuyos objetivos contradicen los intereses estadounidenses. Aunque Pekín no se menciona directamente en el texto, una fuente del gobierno de EE. UU. confirmó que se refiere precisamente a la iniciativa china.
Kazajistán en la línea de fractura
El caso más revelador es el de Kazajistán, el único país conocido que formalmente ha entrado en ambas coaliciones. En junio, Astaná se unió a Pax Silica, y Helberg destacó personalmente sus reservas de metales de tierras raras y su potencial de tránsito transcaspio. También se anunció entonces la creación de una zona de seguridad económica en la república. Sin embargo, solo un mes después, el presidente Tokáyev participó en la conferencia de Shanghái donde se formalizó WAICO. Fue precisamente este «doble juego» lo que causó alarma en Washington.
En medio de este enfrentamiento, las propias tecnologías avanzan rápidamente: los modelos chinos de pesos abiertos están reduciendo la brecha con los sistemas propietarios de OpenAI y Anthropic, y Pekín considera cada vez más restringir el acceso de los extranjeros a sus mejores desarrollos. En julio, la FCC de EE. UU. ya prohibió la importación de robots e inversores de potencia chinos, citando la protección de las cadenas de suministro para la industria de la IA.
Mi análisis: Este paso de Washington es un reconocimiento de que el liderazgo tecnológico ya no puede basarse solo en mecanismos de mercado. El ultimátum sobre elegir bando legaliza efectivamente el pensamiento de bloque en el ámbito de la IA, lo que acelerará la fragmentación del ecosistema tecnológico global. Para los actores neutrales, como Kazajistán, esto significa la necesidad de tomar una decisión final que determinará su futuro económico durante décadas.