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18.08.2026
05:37

Los estadounidenses están decepcionados con el rumbo económico de Trump: la inflación y los precios golpean sus índices de aprobación.

Apenas unos meses después del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el estado de ánimo de los votantes estadounidenses se ha deteriorado drásticamente. Los datos más recientes de una encuesta a gran escala realizada entre votantes registrados muestran una tendencia preocupante: más de la mitad de los encuestados (53%) afirma que su situación financiera ha empeorado desde el inicio del nuevo mandato presidencial.

La encuesta, en la que participaron 1913 personas, se llevó a cabo a principios de agosto, antes de las elecciones intermedias de noviembre al Congreso. El margen de error es del 2,9%, lo que hace que la muestra sea representativa. El factor clave del descontento ha sido la inflación y el aumento del costo de vida; estos son los temas que, según mis observaciones, dominan actualmente la agenda de los estadounidenses comunes.

La aprobación de Trump se resquebraja

Las cifras son desalentadoras para la administración actual. Casi el 57% de los votantes independientes señaló un empeoramiento de su situación material, e incluso entre los republicanos, la base de apoyo tradicional de Trump, alrededor del 25% expresa descontento. La aprobación general del trabajo del presidente ha caído al 55%, y dentro de su propio partido ha bajado 8 puntos porcentuales en un mes.

Particularmente reveladora es la actitud hacia la política económica de la Casa Blanca. El 64% de los encuestados desaprueba los esfuerzos de la administración para combatir la inflación, y entre los votantes independientes esta cifra alcanza el 70%. Además, el 67% de los encuestados cree que la economía avanza en la dirección equivocada.

El panorama macroeconómico empeora

Mi análisis lo confirma: la inflación de julio fue del 3,4%, un nivel superior al registrado al final del mandato de Joe Biden. El índice de confianza del consumidor se ha desplomado hasta casi mínimos históricos, y los salarios reales se han reducido en el último mes. Estas cifras golpean directamente el poder adquisitivo de la población.

En la Casa Blanca, por supuesto, intentan contrarrestar las críticas. Un portavoz oficial de la administración declaró que el rumbo del presidente está orientado a aumentar la asequibilidad de los bienes, reducir los precios de los medicamentos, recuperar empleos y recortar impuestos. Sin embargo, como muestran las encuestas, los votantes aún no ven resultados tangibles.

Mi veredicto: Las elecciones intermedias de noviembre se convertirán en un referéndum de facto sobre la política económica de Trump. Si los nuevos datos de inflación que se publicarán antes de la votación no muestran una mejora significativa, los republicanos corren el riesgo de perder el control del Congreso. Para los mercados, esto es una señal de mayor volatilidad: la incertidumbre política en Estados Unidos tradicionalmente intensifica la presión sobre el dólar y aumenta el atractivo de los activos refugio, incluido el bitcóin.