Operación secreta de Amazon: libros raros son destruidos para entrenar inteligencia artificial

Mi análisis de los últimos acontecimientos ha revelado una tendencia alarmante: en una de las instalaciones de Amazon en Las Vegas se está desarrollando una auténtica «fábrica de datos», donde valiosas publicaciones impresas son sistemáticamente despojadas de sus encuadernaciones, escaneadas y enviadas al desguace. Esto no es solo un proceso logístico: es un sacrificio industrial de la cultura del libro en aras del progreso de la inteligencia artificial.
Cómo se logró destapar el esquema
El punto de partida fueron pedidos anómalos en librerías de segunda mano. Los vendedores registraban compras al por mayor de cientos de libros heterogéneos, incluidos ejemplares raros, algo poco habitual en coleccionistas privados. En julio, una de las tiendas recibió un pedido de aproximadamente 1000 libros a través del mercado Biblio de un comprador anónimo. En una de las publicaciones se incrustó un rastreador Apple AirTag, lo que permitió seguir la ruta del lote.
La señal condujo a la división VGT3 en el norte de Las Vegas, especializada en el procesamiento de productos impresos. Tras examinar publicaciones de empleados y mantener conversaciones con exempleados, confirmé que la instalación recibe regularmente grandes lotes de publicaciones.
Tecnología de destrucción
El proceso es el siguiente: primero se registran los ejemplares y se escanean los códigos de barras o ISBN, luego se cortan las encuadernaciones para separar las hojas individuales. Después, las páginas se cargan en escáneres de alta velocidad. Este enfoque acelera radicalmente la digitalización, pero deja el libro físicamente inservible para su restauración.
Los empleados describen esto como la tarea principal de la división: recepción de lotes, inventario, corte y escaneo. A principios de 2026 se observaron interrupciones en los suministros, pero ahora el flujo se ha restablecido. Amazon no ha publicitado esta actividad, aunque en respuesta a las consultas confirmó que compra publicaciones impresas para el «desarrollo y mejora de productos y servicios», sin revelar el alcance ni los objetivos específicos.
Mi comentario: Esta práctica es un síntoma claro de la carrera por datos de calidad. Mientras algunas empresas dependen de conjuntos de datos abiertos, Amazon invierte en infraestructura física, destruyendo el patrimonio cultural para entrenar modelos. La cuestión no es la eficiencia, sino la ética: ¿cuántos libros raros estamos dispuestos a sacrificar para que la IA se vuelva «más inteligente»? El mercado de estos datos está claramente subvalorado, y esto crea un precedente peligroso para toda la industria.