El Banco de Italia desmintió el mito del ahorro: los stablecoins no son más baratos que las transferencias tradicionales
El Banco Central de Italia llevó a cabo una investigación empírica a gran escala que puso en duda una de las principales tesis de la industria cripto sobre las ventajas de las stablecoins. Durante el experimento, realizado mediante el método del «comprador secreto», el regulador probó transferencias de dinero reales a través de USDC y las comparó con los canales bancarios tradicionales. Los resultados fueron inesperados: las monedas estables no ofrecen una ventaja de precio sostenible.
Pruebas de campo: de Italia a Japón
Los especialistas del Banco de Italia realizaron 200 transferencias en USDC a través de diez rutas reales que conectan los Apeninos con Argentina, Brasil, Sudáfrica, los EAU y Japón. Cada operación se analizó en cinco etapas clave, desde la recarga de la cuenta en el exchange hasta la entrega de efectivo al destinatario. Los costos totales variaron desde un modesto 0,3% hasta un impactante 9% del monto transferido.
El caso más revelador fue la ruta de los EAU a Italia. Debido a la falta de servicios bancarios directos, el remitente tuvo que recargar su cuenta con una tarjeta de crédito, cuya comisión ascendió al 3,8%. Como resultado, el costo final de la operación se disparó hasta casi el 9%, lo que anuló por completo cualquier ahorro tecnológico.
Comparación con la tradición y las fintech
Curiosamente, la transferencia blockchain en sí costaba en promedio solo el 0,4% del monto. Los costos principales recaían en los puntos de «entrada» y «salida»: la recarga de la cuenta del exchange, la conversión de divisas y el retiro de fondos, que siguen dependiendo de los bancos clásicos y las infraestructuras de pago. Al comparar con el servicio Wise, las stablecoins resultaron más baratas solo en tres de las siete rutas, lo que indica la ausencia de una ventaja sistemática.
Especialmente interesante es el contraste en la velocidad. En Brasil y Europa, donde operan los sistemas instantáneos Pix y TIPS, las transferencias a través de USDC tardaban menos de 20 minutos. Sin embargo, en Sudáfrica, donde no existe dicha infraestructura, la transacción con stablecoins tomaba de uno a dos días hábiles, exactamente lo mismo que una transferencia bancaria normal. La velocidad no la determina la tecnología, sino el ecosistema de pagos local.
La paradoja regulatoria
El estudio también aborda el tema de la regulación. La MiCA europea ya es reconocida como uno de los modelos más desarrollados, y Circle sigue siendo el principal proveedor de stablecoins compatibles. Sin embargo, el endurecimiento de las normas en Japón no redujo la demanda, sino que simplemente «desvió» a los usuarios hacia carteras no reguladas. La flexibilización de los requisitos para las plataformas sigue siendo una cuestión abierta para los legisladores.
Mi conclusión: las stablecoins aún no son una «bala de plata» para los pagos transfronterizos. Su principal valor reside en la innovación tecnológica, pero el ahorro real depende de la madurez de los sistemas de pago locales y de la disposición de los bancos a integrarse con la infraestructura cripto. Hasta que eso no ocurra, hablar de una revolución en las transferencias de dinero es prematuro.